No hay fórmulas, sino a lo más recetas en materia de gestión de personas. Y el panorama hoy no es más simple que hace años atrás. “Administrar personas es como pastorear gatos”, decía un libro que una vez leí. Cada parte de un sistema social es un mundo en sí mismo, con voluntad propia, intereses particulares y visiones, no necesariamente coincidentes con los de quienes lo administran.

Las opciones, la información, las redes, la ruptura de modelos de autoridad basados en obediencia ciega – entre otras cosas – han generado nuevas relaciones entre las personas y sus empleadores. Las expectativas individuales no están ancladas hoy en permanecer en una empresa hasta jubilar. Leemos los antecedentes de la gente de forma distinta: estabilidad no es sinónimo de responsabilidad y variabilidad no implica desequilibrio.

Hay cuatro grandes temas sobre la mesa de las relaciones entre las personas y su trabajo: el sentido mismo que éste tiene en el marco de un proyecto de vida personal (¿me voy a trabajar a un campamento minero o me mudo a Chiloé? / ¿lo que gano me alcanza para viajar o debo optar entre conocer el mundo y tener una familia?); la relevancia que adquiere la pertenencia a una organización laboral como instancia de inserción social (¿qué reputación tiene mi empresa en la comunidad? / ¿cómo aporta al mundo lo que aquí producimos?); las relaciones interpersonales en el trabajo como fuente de satisfacción ambiental (¿me siento grato con las personas que trabajan conmigo?); y, por último – y no menos importante – la satisfacción intrínseca por la tarea desarrollada, como el viejo Herzberg nos recuerda (¿me gusta lo que hago?).

Cuando se pone de moda la Felicidad como objeto de investigación y desarrollo, es necesario auscultar estas dimensiones del trabajo. Probablemente las respuestas obtenidas sean un excelente indicador de lo feliz que puede estar una persona y se pueda concluir respecto a los desafíos actuales para gestionar personas: engagement, calidad de vida, balance trabajo – familia, productividad, talent management. Una mirada que integre esos elementos permitirá entender de mejor forma que hoy la gente no sólo trabaja por dinero.

Carlos Aguilera Muga, Psicólogo, M.S.
Director Gerente, Gestar®

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